miércoles, 23 de marzo de 2011

¿De qué color son tus ojos?

¿De qué color son tus ojos?


De esos días inesperados, de esas tardes inconcebibles, de esas noches por venir. ¿De qué color son tus ojos? Del azar nocturno y del “mucho gusto”, del instante que fue y aún está, del “espero volverte a ver” y del “hola, cómo estás”. Son del color de tu sonrisa, de esas ingenuas primeras miradas, de esas lejanas caricias; son del color del primer refugio, del primer andar juntos, del primer caminar.


¿De qué color son tus ojos? Son del “vámonos juntos”, del “dónde me voy a bajar”, del “cuándo te volveré a mirar”; estos ojos tuyos, de un atardecer fugaz, del “te doy mi número de celular”, de un “vamos a cenar”.


Esos ojos míos, nuestros, dulces y profundos, de miel eterna. Son de una linda coincidencia, de la cadencia de tus caderas, del baile de tu cuerpo, del mío, de mucha cerveza y música, de “ya no quiero caminar, ya no aguanto más”. Son de alegría, de tristeza, de vida, de muerte, de dolor, de amor.


¿De cuántos colores son tus ojos? De arena de mar, de días lindos, de tranquilidad; son de un amanecer singular, de recuerdos, de helado y jazz; también son de una tarde juntos, de risas sin parar, de un fin de semana más; son de chocolate, de café, de sinceridad. Estos ojos tuyos, nuestros, de rizos claros, de música, de belleza.


¿De qué color son tus ojos? De los que callan, de los que buscan, de un mirarte, de un hablarte y de un escucharte, son de intensidad. Son del color de tus abrazos, del pensando-te, del sintiendo-te, del recordando-te, de “estos besos están de más”; son del color de un beso aún no dado, de un abrazo aceptado, de un beso no guardado, de un “luego voy a querer más”. Son de locura, de un dulce sueño, de un “no lo intentes más”.